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Francisca Olivares (Alison) - Fotografía cedida por Javiera Fernández

Entrevista David Hernández: “En la sociedad actual, no hay termino medio, triunfas o fracasas”

La vida del hombre es interesante principalmente si ha fracasado, eso indica principalmente que trató de superarse” Clemenciau
Hablar de frustración no es solo un estado mental. Es referirse a lo económico y social, a la justicia, la igualdad, al lazo entre cultura y educación y a la adopción de puntos de vista críticos que por momentos son mermados por parte de la sociedad. “son historias de nuestros jóvenes e incluso quien vea, no este aparejado etariamente, con aquel que está viendo, en algún omento también fue joven y la problemática de quien dice, también son problemáticas más allá de las edades” extiende su explicación el director.
Por momentos resulta mucho más útil referirnos a una filosofía del fracaso, pues si bien, conseguir el éxito es una cosa mucho menos dura, construir entre ruinas personales, sin ilusiones y sin esperanzas nuestros sueños, es bailar con cicatrices que no acaban de cerrar. En nuestra charla, en el marco de la presentación de la obra “Destinadosdirigida por David Hernández (tercera obra del colectivo Nación Resiliente) constata que el éxito no constituye el sentido de la vida, sino más bien que dicho sentido se va perdiendo y nos hace mucho más comprensible hablar de una democracia del fracaso, pues somos muchos más los que registramos perdidas, que los pocos y felices que bailan esta buena danza.
¿Pero como doblarle la mano al destino, en esta sociedad posmoderna repleta de ambigüedades, inequidades y desigualdades? No es tan fácil, si aplicamos el “sentido común” de que nuestro entorno a veces decreta nuestro destino ¿Tiene que ver el ser exitoso con la capacidad de expresarnos y comunicarnos entre nosotros? ¿De ubicarnos en el mundo, de crear y recrear nuestro entorno una y otra vez cuando vamos cayendo y poniéndonos de pie? Seguramente tenemos que encontrar algo lejos del exitismo que despierta la criatura humana; esta es una misión metafísica, en el único ademan metafísico que existe que es la persona, pues es el único que tiene conciencia de su muerte y sus fracasos. Los desprecios que mantenemos también son evidentes, el lugar que ha coronado al dinero, este bien de adquisición como dios todopoderoso y al triunfo, como el ritual de su culto. Y si hablásemos del acceso al triunfo como el sentido de la vida, la posibilidad de tomar atajos está totalmente limitada por la posibilidad de sufrir y pecar de ser un antisocial. Están los triunfos efímeros, que no son estrictamente necesarios, la acumulación de bienes; aquí ponemos en juego todo los posible, incluso a cuenta de lo que aún no tenemos.
Destinados; la obra. Sitúa sus personajes “en la búsqueda de intentar materializar sus sueños, pero se ven enfrentados a sus destinos y en el fondo es un destino inexorable, que es fracasar, por los contextos en que se desarrollan” – comenta David-. Muestra la cultura de los éxitos y los fracasos como proyectos, acuerdos como utopías, donde no hay tiempo para fingir estos éxitos en el Facebook o en el currículum, se barren bajo la alfombra. Y es que hay que tener ojo, conque fracasar ha dejado de ser un tabú, no hay más que ver las charlas “TEDx” o el “Fuck up Nights”. “Destinados” nos muestra un país tan desnudo como es el Chile actual, donde la “lógica de felicidad” de las redes sociales no existen, donde cada historia puede ser de alguien que está al lado tuyo. De esa persona que viaja en micro o metro. ¿Acaso es que fracasar es equivocarse y volver a repetir la misma fórmula? ¿O es que capitalizar el trabajo nos convierte en personas resilientes? En extenso para todas y todos ustedes, conversamos de la obra teatral, Destinados, con David Hernandez, director y dramaturgo.
“Destinados”, es el tercer trabajo del colectivo artístico Nación Resiliente . ¿Puede hablarnos de la idea del colectivo y su leit motiv?
Bueno si, en ese sentido, la idea del colectivo tiene que ver principalmente con la resiliencia, tratando de resaltar ese atributo, a nuestro modo de entender y ver lo mucho que tiene que ver con la idiosincrasia que devela nuestro país, ya sea por distintos factores: climáticos, naturaleza y también lo que vivimos día a día. Constantemente volvemos a ponernos de pie, ante las situaciones adversas y eso esta tan presente en nuestra idiosincrasia, que a nosotros nos llamó mucho la atención esto como bandera a la hora de defender, y en ese sentido, las temáticas que tratamos de abordar con el grupo, apuntan un poco a eso, a personas que están o buscan ese espacio de resiliencia.
Entendemos que los guiones llegan a su poder a través de ex-estudiantes, tomando ésta trilogía del fracaso, para establecer conflictos sociales internos de una sociedad actual.
Bueno, cuando se acercan los muchachos, ex estudiantes de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, yo presentaba la obra El peligro de mi, ellos me plantean la idea de monólogos escritos. En esta idea de estos jóvenes, que se sentían fracasados y me llamo mucho la atención, honestamente me violentó bastante que tres jóvenes, con menos de treinta años, o bordeándolos, sentían que ya habían fracasado en la vida teniendo, desde el punto de la juventud, todo por delante. Y eso me pareció que respondía nada más que una situación país. Yo he estado en ambientes y me he encontrado, en donde los jóvenes no tienen clara una vocación por delante, sino básicamente, tener recursos o dinero, da lo mismo lo que les guste, y es donde volvemos al tema en donde entramos y tocamos por primera vez el tema exitista, en el fondo teniendo bienes. Me pareció súper fome (sic) que existieran estos chicos, en que además el nombre era la Trilogía del fracaso.
Ya cuando tuve los materiales y la posibilidad de comenzar a trabajarlos, llegué a la idea del destino, sintiendo que estos personajes estaban destinados a fracasar, en el contexto en el que estaban y este entorno viene duramente desde por el núcleo familiar, y eso es algo que particularmente los marca bastante. Y a la vez haciéndonos cargo un poco del contexto país, esta situación extremadamente exitista que existe en la sociedad, no hay un término medio o fracasas o eres exitoso y por otro lado la idea del fracaso, que tengo la sensación que no es tal, es un gran aprendizaje en el fondo, porque uno de los errores aprende mucho. Y eso es sumamente rica y provechosa si uno lo mira con detención. Lo que pasa es que al parecer es tan potente la tensión de que no se puede fracasar, que tienes que ser exitoso, que parece que uno tiene un miedo a esta idea, que como posibilidad en aprendizaje abre un campo muy bonito y bueno.
Hay algo en común en las antologías que usted dirige a través de los fenómenos que lo componen. Existe mucho “canibalismo social” ¿Cuál es el fenómeno que atraviesa y condiciona el conflicto y lo apasionante en la obra?
Si, en ese sentido lo aparejo mucho con nuestra idea de la resiliencia. Estos muchachos que justamente en el intento de enfrentarse a esta cosa, para ellos tan grande, llamada destino, que a la vez se está materializando en la definición de exitismo en los logros. Y en tiempos como hoy que son totalmente acotados, porque ahora todo es inmediato, entonces la sensación de un chico, veinticinco años que aún no se titula de la universidad, o que tiene ramos pendientes, y al ver que sus compañeros ya están saliendo, ya es sinónimo de un fracaso. Y si uno lo contrasta con gente que tiene más edad, es hasta risible, porque les queda bastante tiempo por delante, y en ese sentido nuestros protagonistas están en esa lucha constante, pero sin embargo nosotros al desglosar esta triada, vemos momentos distintos del enfrentarse con el fracaso. Si bien, no linealmente, el ejercicio que se produciría, con por ejemplo Claudita (Macarena Fuentes, Actriz) que es la más joven y ella en función de las aspiraciones que su padre le ha inculcado, que tiene que tener, de salir de ese contexto marginal, pobre que están insertos. Ella, claro tiene todas las intenciones de tener ese “futuro esplendor” que desea, y no tiene forma de lograrlo, en el contexto que está inserta es imposible, entonces esa chica está destinada a fracasar y no sabe, no tiene idea, no está en un entorno en donde abunde la educación. Y ojo, cuando digo recursos no solo me refiero a económicos, sino en afectivos, porque se presenta en escena como una persona sola, y una vida súper dura. En ese sentido vemos a una “niña” como una “mujer” básicamente porque la calle la ha obligado a sobrevivir, con todo lo que esa palabra conlleva. Entonces nos encontramos con una chica de 14 años que habla de la experiencia casi como una mujer adulta, y que tiene todas las intenciones de ir por el éxito, está destinada a fracasar.
Macarena Fuentes (Claudita) - Fotografía: Francisca Olivares

Macarena Fuentes (Claudita) – Fotografía: Francisca Olivares

Hay algo en común con esta antalogía y la que presenta Francisca Olivares arriba del cuadrilátero. ¿Qué fenómeno atraviesa y condiciona a Alison?
Alison es una mujer que bordea los 30 años, que intenta triunfar en el box, lograr sus sueños que es ser profesional en ése deporte, pero todo le va aclarando que esta destinada a fracasar. No existe, entiendo hasta el momento y tal vez me equivoque; una “liga profesional” de box femenino, está Crespita Rodríguez, pero es un caso un tanto aislado. Quizás otra cosa que une a los personajes, es el estar inmensamente solos, una chica que se rebela a la figura materna, esta figura en que la familia inculca a las hijas que pueden lograr todo, a partir de una belleza externa, con una concepción súper machista de lo que es la femineidad o lo femenino y justamente es la madre quien inculca esto. Y esta niña, Alison, va en contra de eso, cuando le dan a escoger entre quedarse o el boxeo, ella va por lo segundo. Trabajar en cosas que no le dan mucho, y termina en el lugar menos indicado para lo que ella quiere o que la representa, decanta en un topless porque le permite poder pagar el lugar donde puede dormir, comer con una dieta estricta, pagar el gimnasio, entrenador, y por eso lleva esta doble vida, en las que por la mañana tiene para poder costear esto y por las noches se sube a otro ring. Vemos a un personaje que si lo analizamos es 24/7 día y noche, de día entrena, de noche baila, porque sabe que cuando para, se acerca todo el miedo y los fantasmas. Este personaje estando en un entorno de fracaso, aun así, sigue luchando y peleando para tratar de derribar ese destino.
Francisca Olivares (Alison) - Fotografía cedida por Javiera Fernández

Francisca Olivares (Alison) – Fotografía cedida por Javiera Fernández

Leo cierto grado de denuncia y testimonio, sobretodo en la intervención en que actores y actrices se convierten en una especie de arma para saldar cuentas pendientes o simplemente para recordar mejores momentos como la figura del “comediante”
Sí, este personaje no supera los 35 años y asume el rol de comediante por una tradición familiar. Es un humor, digamos, bien de barrio, de kermesse, de fiesta de cumpleaños. Es una tradición de los miembros familiares, y este chico haciéndose cargo de esto, tiene la posibilidad de entrar a un programa de televisión y el enfrenta la perfección de eso. Y experimenta sus 15 minutos de fama, pero dentro de todo es algo bastante artificioso, entonces una vez que sale del espacio se da cuenta que eso no está, e intenta reencontrarse con esta perfección que vivió. Y esto deriva en muchas maneras de encontrar una manera genuina de hacer reír, para poder rozar otra vez esa perfección con el humor y no va más que de fracaso en fracaso. Nuevamente logra estar en un programa de televisión y cuando tiene que presentarse se queda en silencio, vuelve a deshonrar a su familia, a fracasar. Entonces este tipo que se encuentra en los 35 y habrá estado 33 años intentando hacer reír, desiste y ya desde una decisión súper política, quiere terminar con su vida suicidándose. Porque él no se ve en otra cosa que no sea hacer reír, y el humor que tiene no es un humor que la gente le guste, entonces no tiene con quien poder realizarlo. La frustración y el anhelo de ser exitoso es tan fuerte y potente, también condicionado por esta tradición familiar que lo perdemos en eso. Y aunque lo mirásemos de una forma totalmente simbólica al renunciar a algo que significa su vida, inmediatamente, muere algo en él. Hoy deja de hacer humor, pero mañana, con todo el respeto que merecen los trabajadores, puede vender cualquier cosa, pero aun así algo en él va a morir.
Samuel González (Comediante) - Fotografía : Francisca Olivares

Samuel González (Comediante) – Fotografía : Francisca Olivares

La figura del sueño americano, instalada en un tercer mundo es recurrente y atraviesa casi toda la obra, me remite mucho al omnisciente colectivo y en el sueño que se despierta en cada persona que trabaja sentada detrás de un escritorio o aquel obrero que viaja por horas para llegar a su hogar. La violencia se instala crudamente.
Claro, tienes razón, es como cuando uno renuncia a ser algo, sabíamos que queríamos hacer tal o cual cosa, y en el camino nos dimos cuenta que no era eso. Incluso si hablamos de arte o cualquier artista, artesanos, si lo situamos en el contexto mercantil, se hace sumamente difícil la vida cotidiana. Digámoslo, las presiones externas como la salud, claramente es bien difícil ir en contra de la corriente cuando todo el mundo va por una estabilidad económica que la mayoría de los artistas no lo tienen. Entonces visualizarse en un contexto de una enfermedad, pero este tipo que no cotiza, no tiene afp, el mismo caso de Fonasa, si no puedes vas al consultorio, te piden papeles de residencia local donde vives, la consulta particular cobra tarifas abismantes. Entonces se vuelve súper complicado ir por tus sueños, entonces se decide hacer cualquier otra cosa, pero para vivir normalmente. Y dentro de esta normalidad entra esta cosa fuerte violenta, que tiene que ver con una manera de vivir y los que están marginados claramente se les hace un poco más difícil ir en contra de destino ya trazado por estos entes.
Hay una temporalidad que nos instala de manera voyerista, de frente a la violencia y sus aristas. ¿Qué crees que se intenta recoger y reinterpretar, en este guion injusto muchas veces que ha perdido el pueblo también?
Bueno, en ese caso uno apela a los espacios biográficos, que es lo que a uno le toca vivir día a día. Yo en ese sentido no concibo el arte desapegado de la vida o del pueblo, sino al contrario, desde ahí se funda y me hace sentido, es por lo que yo opte por meterme en esto. Entonces digamos que el arte y en el arte, siempre ha existido la idea de conexión. Tengo la sensación, mas no la certeza, que el arte en estos tiempos no tiene un condimento tan importante, pero hubo tiempos memoriales, en donde la gente no podía concebir la vida si es que no estaba aparejada con el arte. Y tampoco quiero plantearlo como que seamos los “especiales” de la sociedad, simplemente, me gustaría plantearlo como una pausa necesaria para mirar lo que nos está pasando, y no nos estamos dando cuenta y entreguemos un mensaje, comuniquémonos desde otros lugares, que apele a otras conciencias, no solo a lo racional, vamos por lo irracional, un poco más por el cuerpo, la sensación. Entonces en ese sentido, lo biográfico, con lo que uno convive en la calle es por lo menos en donde yo intento trabajar y es por donde toco nuevamente el punto de la resiliencia.
Estos tres relatos que son de gente joven, que te puedes encontrar en todos lados. Y esto que te planteo no es solo un tema de reflexión, ojalá poder hacer algo en concreto, en mi vida diaria y cada vez que voy a comprar a La Vega, me encuentro con diez “Clauditas” fácilmente en el camino. Están en las periferias y en bastantes lugares, entonces como no trabajar y querer plantear esta posibilidad del futuro esplendor como un hecho común, también, con qué cara podemos o pueden hablar de ello, si hay muchos chicos que en estos instantes, mientras nosotros conversamos, están dando le pelea la droga, a la soledad, que en su casa hay problemas, a la violencia que se ven insertos. Siento que es súper rudo el asunto que al mirar al Mapocho y ver los campamentos en donde viven niños.
Al parecer se da una relacion en el personaje de Claudia, inversamente simbiótica, tras la caída en desgracia, en la marginalidad de estos vastos sectores populares y todo lo que representan. El humor se vuelve desgracia…
Si, ciertamente hay dejos de humor y en un minuto te estas riendo, pero al siguiente de lo que te ríes es algo sumamente crudo, y eso que deberíamos asumirlo como un espacio de ficción, concebimos finalmente que realmente ocurre y que no es antojadizo. Entonces desde ese punto de vista no hay que darse muchas vueltas de hablar de un arte para el arte. Para nosotros es trabajar con nuestros materiales biográficos, con la familia, lo público y lo privado, lo que ocurre en la familia es consecuencia de lo que pasa en la calle, en la comuna, la región y lo que pasa en el país.
Me gustaría destacar la palabra utopía como tensión de futuro, o la lucha de clases como tensión de presente, o el pasado como tensión de miedos y soledades. Bajo tu dirección y lo que has visto en los actores, ¿Cómo resignifican esta recuperación de la densidad histórica, esos espacios neutralizados? “La perfección que nos muestran y la que decidimos observar se ve trastocada por horribles escenas de un mundo enfermo” dice el comediante en su texto…
Si, en ese sentido, el caso del comediante como lo planteamos, no es un tipo que delira o que este loco, ensimismado. Lo que él ve es algo que todos nosotros sabemos, todos sabemos que la perfección no es tal y que los que nos hace humanos es la imperfección, pero esta pared que nos hace mostrarnos como en una aparente perfección y que todo está bien es lo que a ratos irrita y más que irritar en el fondo existe cierto cansancio de la jornada cotidiana que es tan ruda, cada uno en su mundo, para que más remate, llegar tratar de hablar del problema que tiene el resto, que terminan diciendo, no, mejor, no. Miremos a otro lado, hagamos nuestras cosas, sabemos que esta todo mal, pago mis contribuciones, me alcanza para el pan y listo. La idea de que todo está bien y viendo que hay gente manifestándose en contra de algo, y no es una cosa que sea cubierta por los medios, la calle está repleta y la gente no se muestra y lo complicado de esto es que nosotros la asumimos, la reconocemos, o no la queremos ver tal cual es. Digamos que un país que tiene la cantidad de recursos naturales, Chile no debería tener pobreza, es inconcebible ese espacio y que todos nosotros que de una u otra manera lo sabemos y lo permitimos.
A propósito de un sistema de utopía que me hablas, imagínate que un día decidimos todos no ir a trabajar, el país colapsa. Pero el primero que dice, no, porque en realidad me pueden echar, esto ya se acabó. Veo más bien una relación de miedo y de temor, de no querer involucrarse, entonces claro, uno escoge lugares, trincheras si puede decir, y desde el espacio que a mí me corresponde, elegí el teatro, con la intención de aportar de cierta manera, pero siempre desde un espacio desde la experiencia, nunca pensando que estoy por sobre de alguien o algo.
Hemos hablado de la obra, y me gustaría destacar o estilar, el parecer suyo frente a los fondos del estado destinados hacia el arte.
Para mi es la lógica del mercado, cada vez estamos o el fondo está tendiendo a ciertos cánones que en donde el papel aguanta muchas cosas, pero cada vez te piden más cosas, donde justifiques que tu propuesta tiene tal o cuales beneficios y va a cumplir con tal o cuales cosas. Y me refiero a las experiencias, porque puede que haya un grupo de chicos que sean más jóvenes y tengan buenas ideas, pero obviamente la experiencia no va a ser la misma en contraposición a otro grupo más consolidado mas años, pueden tener los mismos puntajes, pero se le dará prioridad al que tiene más tiempo y se les entregaran a ellos. Y en base a eso podemos hacer las evaluaciones, mejor que tenerlo en papel podrían hacerlo viéndolos, unos 10 o 15 minutos y que se valide por si solo finalmente.

Estamos muy agradecidos con la recepción del público en nuestro estreno, gustó bastante y el domingo que fue nuestra primera función, que siempre es difícil después de un estreno porque te encuentras con la verdad, les gusto bastante. Tampoco tenemos la idea de que esto acabe aquí…

Agenda Destinados:
Teatro Taller Siglo XX – Ernesto Pinto Lagarrigue 191, Bellavista. +info: (2) 2735 5770 o al mail: destinadosteatro@gmail.com – Funciones de Viernes a Sábado a las 21hrs y Domingo 19.30hrs. Hasta 31 de Agosto.
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