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RORY ROLLINS

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La Polla Records en Chile Ni descanso ni paz tour 2020

Fotografía: Neghme N. Sedán Texto: Eve B.

La agrupación proveniente de Salvatierra, La Polla Records, golpeaba la carretera de nuevo entre 2019 y 2020. Más de 40 años después del lanzamiento de su álbum debut oficial, Salve (1984)  y llevar sus letras en un último: “Ni descanso, ni paz Tour” -cumpliéndose a cabalidad la última parte de esta frase, por parte de algunos, en territorio chileno – el acto se presentaba así en una serie de conciertos, incluyendo sus primeros espectáculos dentro de la Península Ibérica; y su regreso a tierras chilenas tras 21 años como La Polla Records. Por supuesto sin considerar los proyectos paralelos de Evaristo Páramos (The Meas/ The Kagas/ Gatillazo) 

La gira contó también con una parte de la formación principal de la banda: el histriónico Evaristo “Flipas” Páramos, Sume (guitarra) quién debió abandonar antes por problemas virales, Angelillo Gatillazo, en su reemplazo, Abel (bajo), Tripo (batería) y Txiki (guitarra). Los dos últimos se sumaron a La Polla Records durante 2003, previo a su disolución tras la pérdida del recordado baterista, Fernandito Murua.

Los vascos hicieron un total de cuatro espectáculos en este lado del charco, siendo Chile su última parada antes de volver a cumplir ciertos compromisos en el estado español. 

“Vemos esto como el cierre de un ciclo que nunca tuvimos” -comentaba Evaristo -voz y frontman- a medios locales. Recordemos que Gatillazo ha seguido tan activo como siempre en los últimos años. 

A continuación, transcribo a partir de mi propia vivencia: el despliegue técnico, sonido, meses de negociaciones y gestión que realizó Sabotaje Rock como productora (omitiré el trabajo de Tres ELE, pués desconozco su labor en el show pese a sus declaraciones); una revuelta popular aún en desarrollo en territorio chileno; nuevamente muertos, torturas y la responsabilidad de determinar el seguir adelante con el show sin policías, sin milicos, apelando al autocuidado, no es fácil. Si bien el reclamo principal por redes sociales fue: “faltó seguridad” y la pregunta salta a la vista: ¿Qué hubiese ocurrido con la policía dentro? (Recuerdo Sin Dios sacando a punta de palos a todo el personal) ¿Que hubiese ocurrido entre guardias privados y el público? Y aunque sea mi percepción, pueden dejar sus comentarios abajo. El show no fue invadido más que por una veintena de sujetos con un ego y sustancias por las nubes.

“¿Qué es la música política? Toda la música es política, ¿verdad? O haces música que agrada al rey y su corte, o haces música para los siervos fuera de los muros. Para eso es la música y la contra-cultura, ¿verdad? ¿Para distraer o confrontar, o ambos al mismo tiempo? Quizás muchos aun no entienden” H.S

Pues, en ningún concierto que gestionó Sabotaje Rock (como productores) durante un año y medio aproximado que he asistido, se ha apelado a algo más que algún par de guardias. Y digo esto por que el auto-control siempre estuvo o se mantuvo por parte del asistente (bajo mi percepción), y en amplia camaradería de acuerdo a las agrupaciones, y con esto no hablo de escaramuzas o peleas aleatorias, me refiero a lo que todos vivimos el Domingo 16 de Febrero de 2020. ¿Acoso sexual? ¿Abusos hacía mujeres? Oigo música actual que se está cavando, medio desconcertada, medio en serio, que extrae temprano y atemporal el caos del Rock. Mientras, observo y me cuestiono lo inminente: ¿En qué se convierte el residuo de las visiones abortadas de cerca de cinco décadas de melancolía eterna de represión, adolescencia y fusiles? 

No pasa nada… Somos de Flema

F. Rossi
Fernando Rossi, Voz y bajo en la actualidad de Flema.

He estado revisando, El Exceso de Drogas y alcohol…(Sick Boy Records) producto de sus 25 años de existencia. Suena mejor ahora -me digo a mi misma- Creo entenderlo mejor. Parte de la colección de escritos musicales de M. Ricardo Espinosa (en su mayoría) y Santiago Rossi, publicado en 1994, nuevamente me sentí admirando la facilidad de plasmar ideas de Espinosa, relatos estremecedores, tan reales como aterradores, plasmando el conurbano en cada canción, reivindicando la esquina como trinchera con simples y prepotentes letras. Mientras encajaban como una respuesta genuinamente física a la música Punk-rock y las ideas que contenía Capital Federal. Ya no se cantaba como The Clash, se cantaba de lo que ocurría en el barrio.  En ese mismo período abrieron para The Ramones hasta The Offspring, llenaron Cemento. El año del lanzamiento, Espinosa comentaba: “Yo no calculé nada, para llegar a donde estoy. Y tampoco creo que esté en un lugar muy privilegiado” reía mientras comentaba a los medios de la época, tras su salida de Sick Boy Records, con dos larga duración a cuestas, el circuito Punk les abría los brazos.

Aparece Fernando Rossi como hombre al frente -Bajo y voz-  Luis “luichi” Gribaldo -guitarra- Sergio Lencina -Batería- y Bruno González -Guitarra- . Aunque predecible, pues han estado habitualmente por nuestro territorio y apenas dos días atrás con una fecha en un bar capitalino. El apoyo y cánticos de “Ricky no murió, no murió” se mantienen y caían intermitentes de la galería. En media hora, y pese a una buena respuesta, aunque no efervescente como años atrás, entregaron una inteligente colección de éxitos consagrados entre el público. 

Luichi
Luis “luichi” Gribaldo Listo para abrir el show.

Desde, “Si yo soy así”, “Recordándote”, “Lejos de Casa” a “Siempre estoy dado vuelta” se mueven entre las líneas sólidas del Punk y pureza del rock. En tanto “Metamorfosis Adolescente” reclama con premura esa voz llena de melancolía con Ricky al mando. La comprensión de que, sobre todo, el rock debería sacarnos, literalmente, fuera de nuestros estados más seguros; con él era más fácil. Pese a que Juanma Fandiño quiso y grabaron un nuevo larga duración titulado “No nos rendimos”, pasó sin mayor trascendencia, salvo las tecnologías de las diversas plataformas digitales actuales. Fandiño ( con disputas legales de por medio y una problemática que llegó a los golpes con Rossi) optó armar su propia agrupación FAKA, nada mal para su primer disco y debut. Para él ya no tenía sentido hacer lo que se hacía con Flema ni seguir profitando de ganancias que en más de una vez declaró “Debieran ir a manos de Lucas Espinosa, hijo de Ricky”. Sobre todo anclarse en la figura de Ricardo o a la de Santiago -hermano de Fernando- Cuando formase el mismo Fandiño a la cabeza, Flema allá en el ´86. 

“No quiero ir a la guerra”, nos devuelve a la crueldad y a las grosería gubernamentales, honesta interpretación coreada con el sol bajando fuerte. Los esteticistas de la reacción pueden superponerse con los seguidores actuales, que siempre hemos tenido con nosotros, pero en general toman como inspiración el espíritu del lugar de sus vivencias por sobre el sonido, particularmente el analfabetismo dionisíaco, el cual se convirtió en un arma potente para el término que bien supo acuñar el “Rock Espinosa”. Muestra clara Nihilismo, quienes nos visitaron recientemente el año pasado.

Tengo sentimientos encontrados sobre todo esto. Por un lado, enfoco a Flema y me resulta imposible romantizarlos. A pesar de todos los absurdos de la contracultura, fue lo más novedoso que tuve en época escolar. Antes de agradecer a los presentes, fue el turno para dedicar “Vahos del Ayer” a quienes ya no están, así Fernando Rossi exclamaba: “la siguiente canción es para Ricky, Santiago y Gonza que siempre van a estar con nosotros” Para finalizar con, a esta altura un clásico, “Nunca seré policía”. Exacerbando los cánticos y aplausos. 

Hay algo que decir sobre el show y un poco de conciencia cósmica, siempre que no se salga de control. Y si no hubiera sido por Santi o Ricky  y sus lamentables decesos o el de Gonza, me pregunto, ¿Podría Flema, ser lo que es ahora, sin los acontecimientos del pasado? 

Simplemente enciéndelo 

Los cánticos sonaban desde temprano con “especial cariño” a la presidencia y su élite: “Piñera, conchetumadre // asesino igual que Pinochet”. La baliza suena, la entrada perfecta para que Jando, Klein, Marcelo y Pogo aparezcan en escena. El sonido que antes parecía una simple anécdota, hoy es tan intimidante como si estuviéramos en la calle, en un metro, en la marcha o en alguna intervención. Casi cuatro meses que han dejado más heridos que soluciones, una clase política firmando acuerdos a espaldas del pueblo, un proceso constituyente que busca volver a invisibilizar el grito de la calle. Los Peores de Chile subían puntualmente a escena con dos tracks que demolían y encendían el recinto que desataba pogos a lo largo de todo el sector cancha.

Klein Guzmán, Bajista insigne de la agrupación

La verdad es que el Punk-rock en una frase o fase, ha existido al menos desde principios de los años setenta, su denominador común: El Rock & roll, el Pop, el Blues en su forma primitiva, Los Peores de Chile, saben de eso. No es extraño escuchar a Pogo decir: “A mi me pasas cuatro clavos, un par de maderas y te armo una casa simple, pero que no se cae” -Documental el Peor de Chile- Y así son sus canciones: simples, directas, consistentes.

Mientras continuaban con “Vida de Zoo”, “Segundo Tiempo”. /No creo en tus payasos /Aunque me hagan reir /No creo en tus ministros /Me voy // No creo en tus corbatas /De un lujo emperador /No creo en uniformes Me voy// y “Expulsado” el cuál expone: /Aunque tú lo niegues estamos aquí/ En otras palabras, el punk rock ha existido a lo largo de la historia del rock & roll, simplemente no lo llamaron así. Los Peores de Chile, fueron unos cuantos pasos más allá; armónica, guitarras con riffs y slides, cortesía de Jando, coros pegajosos. Líneas de bajo a cargo de Klein y un redoblante que marcaba cada beat. /Aunque tu lo niegues estamos aquí/ gritaba. Estaba más que claro. El omnisciente siempre tiene un espacio para ese tipo de bandas que sobrevivió al hype noventero de Rock&Pop Chile, BMG/Culébra (como su sello) y que además Balmaceda1215 potenció en un sin número de bandas. 

Los Peores de Chile accionando

Mientras la intensidad subía, Peores, hacía lo suyo con pantallas gigantes, que ayudaban en la proyección. Quizás por lo mismo se armaban pogos cada vez más intensos, pero también hábitos confusos ¿desprender el suelo?. Plásticos que volaban, depravación sexual, acoso dentro de un público. Actitudes de mierda, que a decir verdad superó con creces a la seguridad, que a esa hora poco y nada podía hacer por evitar o impedir que muchos y muchas entraran y salieran a su antojo. Si la primera avalancha fue a las cinco de la tarde, a las seis ya todos entraban caminando, la gente entraba y salía del recinto a su parecer a dejar que el alcohol fuera el protagonista de la jornada momentos más tarde. 

Ojo, aquí no se busca generalizar el actuar de una mayoría, simplemente hacer un llamado a la autocrítica por ambas partes y aprender sobre todo y saber que cada acto tiene una consecuencia. 

Marcelo Araya

“Loco de Amor” daba paso a la última parte del set ¿Cuántos “pogos” ha visto crecer éste track?, “Hollywood Boulevard”, Punk-Rock sincopado, pegajoso, y que refleja en gran medida una reacción contra el culto al héroe, que en primer lugar nunca debería haber existido. Un coro que te refriega esa dosis de negación //…Y ya no hay nadie en quien creer…//. No es que el rock brillante no haya sido hecho por músicos cuyas habilidades técnicas fueron y son las más altas. Pero es solo una parte. El hecho de que algo sea más simple que otra cosa no lo empeora. Es el tipo de publicidad que mucha gente comenzó a comprar con el surgimiento de los conceptos de superestrella y cuanto mercadeo se vende. La banda dejaba el escenario con dos canciones, no sin un: “Deja de tirar weás gil culiado” por parte de uno de los músicos. En el piso las botellas plásticas eran arrojadas al escenario y otros lados de la cancha. “Cicciolina” y “Sindrome Camboya” himno de los noventa y de años crudos de seudo democracia quedaban atrás para ir finalizando su actuación.

 “Vivimos encerrados entre cuatro paredes miramos por la ventana y se yergue un edificio nuevo cada día”, comenta Pogo, estamos todos y todas contra un muro. Era cosa de tiempo, para no ver el horizonte. En ella metáfora o en lo tácito de la escritura Pogo, no estaba lejos de la realidad. 

pit

Para tocar Rock & Roll, o Punk-rock, o llámalo como quieras, solo hay una cosa que necesitas: Actitud. El rock & roll es una actitud, y si la tienes puedes hacerlo, sin importar lo que digan. Tres acordes, inteligencia y ya está. Gran presentación de una excelente banda que dejó los años noventa y volvió por el cambio de siglo. Pese a cierto quiebre en su segundo disco, se rearman con “No Sabe/ no Contesta”, sonido y lamento crudo desde las tripas; pese a no ser los noventas, lo que falta en alcance sobra en pasión y convicción que supera diez veces a bandas activas por años. Fue en parte donde se basó el setlist de la presentación y su álbum homónimo. La banda sigue vigente, han tocado dónde les han llamado, colegios, cárceles, centros culturales, galpones y bares, hasta el presente y editado el single “No recen”. La baliza vuelve, marcaba su salida una sólida actuación, la mente sigue cantando o tararea sola. 

Punto aparte Pogo ya dispone de una biografía llamada “El peor libro de Chile” al alero de Santiago Ander Editorial, Polilla Records entre otros. Fuera de la música, Pogo ataca desde su oficio: el diseño, dibujo, fotografía y arte para editar: “Rebeldes Comix llenos de rock and roll y punk” a manos de No Patria: Editorial y Distribuidora que resiste al margen con letras. 

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Una espera de veinte años, en 37 minutos

Mientras en la cancha y galería la energía subía, de murmullos a rugidos la gente ocupaba los últimos minutos para refrescarse cuando el sol aún no quería dar tregua. Poco antes de las 20:00 los oriundos del poblado de Álava, Salvatierra ya estaban listos. El sonido estuvo a la altura durante toda la tarde, el juego de luces. Todo pintaba un tremendo fin de gira.

Piñera satrapa entiende…

Me sorprendió escuchar años atrás, sobre el fallecimiento prematuro de Fernandito, a los 40 años. “Era entusiasta, el primero en abrir la sala de ensayo y en llegar. Además tenía una forma particular de tocar la batería” recuerdo haber leído frente a la declaración de su deceso en un fanzine de la época. Y de su forma de tocar. Sí, puedo dar fé.  Ahora se ha ido y con él otros y otras, una cierta sensación del pasado se hacía presente. “Tipos más duros que yo se han ido” diría, Evaristo en la actualidad, frente a la pregunta sobre la muerte, en alguna entrevista online. También marcaba el fin de La Polla. 

Nunca pensé verlos en una reunión, pero aquí estaba y pude disfrutar ver y oír a La Polla Records; un par de clásicos y otros de mi gusto personal. El resto sería pasar de la rabia a la decepción y donde todo más bien se rearma, en lo humorístico. Pero no me malinterpretes, es humor bien oscuro. Ese que tiene que ver con el disparate que destruye la realidad a partir de una reacción inverosímil, quizás sea ese el factor en que la tragedia está siempre relacionada con la música o las artes. Eso no implica que andemos por la vida riéndonos de la tragedia, habrá quien sí, porque tratar de explicar lo acontecido, en pocas palabras, cuando escuchas algo que te emociona y abarca de generación en generación, para sacarte de estar pasivamente sentado, es cuando vas al hueso de la emoción, ahí simplemente te fugas, ahí es cuando logras que varias generaciones se hagan las mismas preguntas y se den cuenta que nada ha cambiado.

“El fútbol ha muerto…”

Si cumpliste la mayoría de edad en Santiago o Regiones en la década de los 80 en adelante como lo hice yo, probablemente accediste a sus conciertos anteriores. Si bien en ese tiempo las avalanchas también existían, el denominador común era la policía. Las dos veces que por mi parte estuve allí (Teatro Monumental-Caupolicán y ex-Chile hoy Víctor Jara). La Polla Records, siempre tuvo carácter de leyenda local, y así jugaban también. Irrisorio, cantaban contra el fascismo, capitalismo, catolicismo, políticos. En ambos conciertos se presentaron  junto a Los Miserables y en sólo una con Los Retorcidos y su single “Chico perfecto” que sonó en radios sobre 1999. Y me parece ilógico escuchar cuarenta años de canciones políticas sin encontrarle un sentido y pedir aún más, a esa suerte de “¿mesías del Rock ibérico? ¿ un discurso político?… ¿más político? Amigas/os hoy todo es político. Pensaba. Y es que no han escuchado nada, me auto respondía. Evaristo lo dijo en incontables entrevistas en medios como: Cnn online hasta un renovado The Clinic: “cómo puedo  dar una opinión frente a una lucha desde lejos sentado en la comodidad de mi sofá mirando el televisor, rascándome los huevos” señalando el mismo que le parecía populista y oportunista, pues las canciones ya estaban encima de la mesa. 

Tanto llamaba la atención a fines de los noventa, que hasta “Punkss Nacionalistas” (haciendo el loco) iban a ver a La Polla de antaño y tragarse con patatas el dicho: “Un patriota, un idiota” de su flamante versión, Cara al Culo. “El congreso de Ratones” que barría con ministros o “Come mierda” y que era parte del setlist como muchas. Sin quedarse  los abusos en “Susanita tiene un Marrón” y un sin fin… 

Pit

Volviendo al domingo pasado, como telón de fondo se desplegaba una gigantografía con todos sus álbumes, en una suerte de collage en blanco y negro. La primera imagen que se vio en las pantallas gigantes y el sonido estremecedor de fuego ardiendo, mostraba una cruz que de a poco se comenzaba a incinerar, atacaron con una version furiosa de “Salve”, con la que abrieron el escueto, pero intenso set list, que distaba bastante de las dos horas que habían hecho por Argentina, Lima, Uruguay. Hoy todo el show parece menos atlético y mucho más musical. 

Evaristo ya para su edad, sigue siendo un líder definitivamente provocativo. Y algunos de los temas elegidos adquirieron como consecuencia un nuevo significado adaptándose a la actualidad local, “Memoria de una muerte” por ejemplo “Así es la vida” que sonaba más a un himno personal, tirando a punk. //… La miseria feroz ha tomado las calles, la avaricia se folla a la libertad, los débiles gimen mientras los aplastan, sus quejas son olvidadas…// un sátiro sin remordimientos que sigue en las andanzas y por momentos nuestro amigo, vuelve a ser peligroso. 

En lo que se refiere a la banda, sonaba con un fiato de manera tal, que es como si La Polla Records nunca hubiese dejado de funcionar. Y quizás eso tiene que ver con que los músicos de Gatillazo, están en comunicación directa con miembros de la disuelta agrupación vasca que se reunía para ocupar su nombre recuperando la autoría sobre sus discos de estudio y dar paso a esta gira.

La fórmula del recital fue simple, consistía en combinar clásicos, “Lucky Man”, “Chica yeye” “Los 7 enanitos”, “Delincuencia” que visión hay en ella, “Come mierda”, además con el placer que se dio Evaristo al grabar el tema que le da nombre al tour.

Evaristo en acción

Sin embargo no todo fue una delicia, durante todo el concierto no cesaron de volar las zapatillas y botellas vacías hacia el escenario, para “Maigenerasión” ya tenían bengalas encendidas, y en “Igual para todos” comenzaban los problemas; una persona subía por el costado derecho al escenario e interrumpe la canción con un inentendible “Piñera Culiao”. “Por un momento pensé que podría controlarlo, pero fue imposible” argumentó un día más tarde Evaristo. “Todo se desmadró”.

Así terminaba una jornada que pudo ser memorable

En “Que Turututu…” seguían escalando y arrebatando el micrófono para ser ellos los “protagonistas”, gritando consignas a medio completar, que a estas alturas no pueden ser más que un chascarrillo. Lo cierto es que en “Gol en el campo” la situación se torna insostenible, pues si bien en los noventas fueron los escupos, ahora nos encontramos con  Evaristo rodeado de gente que subía al escenario sin parar, mientras el resto de la banda abandonaba la escena. Las cosas no hicieron más que subir en intensidad de ahí en adelante. Lo que llevó a un final abrupto y bochornoso como tantos que hemos tenido a nivel local.

Si bien intento imaginarme las preguntas que podemos tener en común entre espectadores, trato de entender que toda década tiene sus paradigmas, está claro, somos hijos e hijas de una dictadura que nunca se esfumó. Nuestros mayores fueron militantes o estuvieron en el vagón emocional de que lo que sucedió en el setenta, todo parece borrado de una estructura y mapeo general. Hoy vimos morir muchos valores que para nuestros padres, madres o luchadores sociales eran incuestionables, para simplemente entregar un puñado de gente a esa carrera que gana el más vivo o a quienes mejor aplasta con sus negocios. 

Pasamos del paradigma de la imaginación al poder, al de la imagen es poder. Lo sutil, sería pensar que el show seguiría con normalidad, pese a las protestas de carácter “limitado”. Quizás Evaristo nunca pudo entender lo que subyace detrás de la generación actual, pese a su relación personal-familiar con nuestro país. La liviandad de pensamiento de estos chicos y chicas, probablemente, creyendo que pasarán a la historia, gracias a su “actuar heroico” en este tipo de contextos, este tipo de actitudes, son las que nos dan para pensar, o concluir, que si no tienes un policía al lado controlando tu accionar, no puedes respetar a tu colega que está mirando desde más abajo o al lado tuyo. Es un cosa de sentido común o el menor de los sentidos. El individualismo, ya sea amparado por alcohol, drogas o adrenalina; es una lucha que la viene ganando el minoritario estratagema social, muy contrario por lo demás a nuestro pensamiento de unidad.

Seguramente ahora me preguntarás, ¿Dónde estaba la seguridad? y te podría responder de la siguiente forma, que es según mi forma de pensar, podríamos estar en desacuerdo y está muy bien. No estamos trabajando en una oficina, en donde marcas para ingresar, haces lo que debes hacer y te vas. Esto es nuestro. Entonces hay que tratar de cuidarlo, y no pensar en una cuestión relacionada con la efectividad y el castigo punitivo- ya es tarde para pensar en eso- sino que, es una cuestión relacionada a la música, al arte, el hacer política sin ser partidista y el placer que nos da hacerlo. 

Cuando alguien irrumpe en un escenario, para no establecer un discurso coherente con el accionar, y piensa simplemente que cuando todo esto termine, nos “vamos a la casa y listo” , suena macabro y hasta perverso porque simplemente, no representa ni a tu vestimenta o discurso, si no a armas de doble filo, como las drogas y el alcohol, y por sobretodo, que te rompes el culo trabajando por ese sueldo que te convence que los viernes son tu único día libre. 

Ese dia, recuerdo ver muchos pequeños, nobles, porque juegan este juego con seriedad, porque se lo están creyendo y quizás eso sea la respuesta a un cambio a futuro, que el juego no dura mientras estés borracho, sino que al igual que a los de menor edad, el juego dura incluso estando en su casa y lo acompaña toda su vida, esa es la clave.

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